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Psicoeducación — Conoce el trasfondo y sus puntos fuertes

La tartamudez ocasiona episodios emocionales que desencadenan patrones de comportamiento que se vuelven permanentes. Por vía de intervenciones psicodramáticas pueden inducirse cambios de forma efectiva.

El psicodrama se aplica tanto en grupos de descubrimiento personal, en un marco exclusivamente psicoterapéutico, como en la terapia contra la tartamudez. Mediante la simulación de problemas y conflictos, las visiones y ciertas emociones, que a menudo están interconectadas con la problemática de la tartamudez, se traen a flor de piel. Bajo instrucciones, se familiariza a los asistentes con el desarrollo y las técnicas del psicodrama. El psicodrama se representa en grupo, donde cada participante tiene un papel en la simulación de la situación que produce ansiedad.

Por medio del psicodrama se detectan los procesos de ansiedad y se trabajan soluciones. Así, en un entorno protegido de grupo y bajo dirección profesional se puede facilitar el acercamiento a la problemática de cada uno y jugar con las posibles soluciones. Estas situaciones de estrés son representadas mediante el psicodrama en pequeños actos, que no requieren dotes escénicas de ningún tipo, sino que son representables por cualquiera. En lugar de hablar sobre los conflictos internos y externos de cada uno, estos se representan actuando y con ello se trabajan y transmiten soluciones de forma ilustrativa.

Este procedimiento ayuda a acometer de lleno los problemas individuales de cada uno por medio de experiencias y soluciones directas. En vivo y en directo, el psicodrama ofrece así una forma de proceder eficiente para situaciones problemáticas hasta el momento no resueltas. 

A ello se une que la espontaneidad de la actuación conduce a que la situación problemática representada sea menos tensa y se convierta en una situación libre de pánico, en la que las inhibiciones puedan ser reducidas. La mejoría y recuperación de la naturalidad que todo ello acarrea propicia que los participantes después se sientan capaces de construir una autoconfianza más sólida y conseguir más fluidez en su habla.

Además de la efectividad en adultos, el psicodrama ofrece especialmente en niños un método que también se orienta al mundo infantil y que cubre las necesidades naturales del niño por jugar, divertirse y al mismo tiempo por descubrir.

En un ambiente de juego, se facilita que el niño se exprese, supere sus bloqueos y, con ello, que se vuelva más libre en sus posibilidades de expresarse. Se cuida en cada caso que el método se adapte al niño. Naturalmente, el punto fuerte de este ejercicio en niños estará orientado al problema, sin embargo siempre cuidando de no sobrecargarlos psicológicamente y no dejar de lado el factor lúdico y de divertimento. En niños, la necesidad de espontaneidad y de actuar es muy marcada y forma parte de un desarrollo sano, que se favorece en el psicodrama.

En relación con las técnicas de habla y respiración, que se aprenden en el Stotterer-Training, el psicodrama ofrece un medio muy eficaz para afianzar los patrones de habla fluida.

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